hasta siempre, Arturo Corcuera

Escribir sobre cultura

un texto para el Encuentro de Comunicación y Cultura de la Red Peruana de Periodistas Culturales.

Publicado: 2014-11-12


Existen muchas definiciones de cultura. Ustedes, probablemente, también tengan una y son muy claros en su concepto y contornos. No pretendo acá hablarles de bases teóricas ni quiero teorizar innecesariamente.

(A veces podemos ser tan pretenciosos y excesivamente graves cuando hablamos de nosotros mismos)

Hablemos más bien, de historias.

En La Maleta de mi Padre, Orhan Pamuk, Premio Nobel de Literatura, escribe sobre el incomprensible, para muchos, acto de escribir. Una frase me dio un concepto con el que quiero armar la lógica de este texto.

“Escribo porque puedo participar de la vida real solamente si la cambio”, señala Pamuk.

Cambiar la vida real, tal como la conocemos.

Dicen que en esencia, cultura son las historias de la gente. Todo aquello que la define, enerva, la transforma en memoria.

La cultura resulta, en suma, todo lo esencial. Lo que nos hace ser. Lo que permanece, todavía.

Acabo de ver por tercera vez “Interestelar”, la más reciente película de Christopher Nolan, una formidable historia sobre el tiempo que me ha tocado las fibras más sensibles y nos ha mostrado lo insignificantes y únicos que podemos ser en el Universo. Y sigo imaginando la elipsis que nos lleva a ser y hacer lo nuestro.

Estoy aquí, tratando de relatarles en esta mesa, con Jacqueline y Mijail, sobre lo que hago – lo que hacemos –, sin caer en lo reiterativo y banal. Podría hablar de cifras, datos, diagnósticos. Podría contarles mi experiencia por años como gestor cultural, como difusor cultural, como creador. Pero, probablemente, eso nos introduzca en un gran círculo vicioso autorreferente.

Hacer cultura en el Perú es tarea de titanes, oficio de estoicos. Es tener vocación por la aventura, pero también por el sacrificio.

Comunicar cultura es, más de las veces, un oficio solitario. A las redacciones cada vez les interesa menos el arte y la creación. La estridencia es lo que sobrevive. La nada se convierte en primera plana. El titular chillón reina en los noticieros.

Sin embargo, aquí estamos (aquí están ustedes).

Muchos tienen formas diversas de expresarlas. Yo las escribo.

Fui parte de lo que ahora algunos llaman, no con poca carga peyorativa, “medios tradicionales”. Ahora, difundo cultura desde medios digitales y redes participativas.

Una tarde, cuando tenía 16 años, alguien me dijo que escribiera mi primer artículo en un diario. Y empecé a trabajar bajo los formatos de la prensa tradicionales.

Una tarde, cuando tenía 28 años, el editor del diario en que escribía crónicas me dijo que, por cuestiones de espacio, debía reducir el número de palabras. En ese instante, gatillado por noticias que flotaban en Internet como botellas de salvataje tiradas a ultramar, descubrí que había una nueva alternativa.

Creé un blog, llamado Diario de IQT, el año 2005. Una bitácora personal donde, además de texto, podía trabajar con imágenes, fotos, vínculos a otras páginas. La vida multimedia en tiempo real.

En Diario de IQT he tratado temas diversos y plurales, pero básicamente me he centrado en aquello que me constituido mi mundo: películas, libros, música, momentos precisos, ciudades para recordar, aquello que he comido o sobre de eso que a veces protesto. Mi blog es sobre política, sobre lo que yo considero ético. Es sobre nostalgia y sobre la incertidumbre del futuro.

Un medio es tu propia historia.

Desde mi blog y sus derivados (una cuenta de Twitter, una página de Facebook), sigo escribiendo de lo mismo que lo animó cuando adolescente.

Uno está conformado por tiempos, aficiones y credos diferentes, escribió Sergio Pitol en El Arte de la Fuga. Sin embargo, la cultura también es mirar a los demás y encontrar las semejanzas.

Desconfío mucho de quienes menosprecian el valor de la prensa tradicional per se. La herramienta es el medio, no un fin, en sí mismo. La lucha por la cultura sigue siendo la lucha por afirmarnos y por hacer que el mensaje llegue a la mayor cantidad de personas posible.

Escribir sobre cultura es conectar con el mundo.

Escribir sobre cultura es componer las historias, no solamente mencionarlas como un pie de página.

Escribir sobre cultura es creer en la belleza y en la humanidad.

Escribir sobre cultura es querer que más gente se entere que en Iquitos, por ejemplo, existe un alucinante concurso llamado Miss Universo Gay, masivo y respetado.

Escribir sobre cultura es, por ejemplo, recordarle al mundo que había una vez un señor llamado Jesús Urbano, nacido en Ayacucho, maestro absoluto del arte del retablo.

Escribir sobre cultura es denunciar a todos aquellos mineros ilegales e inescrupulosas compañías que dañan las líneas de Nazca.

Escribir sobre cultura es hablar sobre el Baguazo, sobre la cosmovisión awajún, sobre las pinturas de Víctor Churay.

Escribir sobre cultura es plantear un punto de vista sobre lo que fuimos, lo que nos define, lo que anhelamos llegar a ser.

Escribir sobre cultura es ser libres, preservar la libertad ante cualquier amenaza. Los pillos y bribones le temen a la cultura porque solo la libertad afirma el pensamiento, la reflexión, la crítica.

Escribir sobre cultura es darle a la gente un arma invalorable contra la ignorancia y la mediocridad.

Escribir sobre cultura es enfurecerse por la forma cómo la política no responde a los anhelos y necesidades de los pueblos.

Estos son, al fin y al cabo, nuestros puntos de acuerdo. Desde la prensa escrita, la tele o el Twitter.

Chateubriand decía que la multitud es un vasto desierto de hombres. Por eso estoy aquí. Porque me niego a que esa frase sea inmutable, eterna.

Debemos tender a construir juntos nuestra propia historia. Definir nuestra propia trascendencia, dentro de la diversidad y la afirmación de la aceptación y el respeto del otro. Nuestra más elevada y conmovedora noción de comunidad parte justamente de creer en la libertad y potenciar la razón.

Escribir sobre cultura es narrarla. Tratar de contarla en su totalidad y complejidad.


Escrito por

Paco Bardales

Amazonía,cine, literatura,política, ciudadanía 2.0, cultura,OVNIS. Gran combo charapa pop. Encuéntrame en Twitter como @pacobardales


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